La construcción es inherentemente riesgosa, y su gestión requiere blindaje integral. Al estructurar contratos y presupuestos, es imprescindible evaluar dos pólizas diferenciadas pero complementarias: la TRC (Todo Riesgo Construcción), y la RC (Responsabilidad Civil). Distinguir qué protege cada instrumento es clave para una cobertura sin brechas.
Seguro Todo Riesgo Construcción: El Escudo de su Inversión
La póliza TRC se puede visualizar como el chaleco antibalas de la inversión en sí misma. Esta póliza está diseñada para indemnizar los daños o pérdidas materiales súbitas, imprevistas y accidentales que sufra la obra durante su etapa de construcción.
Una póliza TRC robusta cubre el 100% del valor asegurable (materiales, mano de obra, fletes, etc.) y usualmente abarca amparos clave como:
- Eventos de la naturaleza: Daños por terremotos, temblores, inundaciones y riesgos geotécnicos.
- Riesgos de diseño (Cláusulas LEG): Cobertura especializada que protege frente a daños y sobrecostos originados por vicios de material, mano de obra defectuosa o errores de diseño y cálculo.
- Riesgos socio-políticos: Asonadas, motines, huelgas y actos malintencionados de terceros (AMIT).
- Gastos complementarios: Amparos adicionales para remoción de escombros, honorarios profesionales de ingenieros/arquitectos tras un siniestro, e incluso gastos por fletes expresos u horas extras para retomar el cronograma.
En síntesis, el TRC es un seguro orientado hacia adentro: protege el activo que se está construyendo y los intereses del constructor.
Responsabilidad Civil: Blindaje ante Terceros
Mientras el TRC mira hacia adentro de la obra, la póliza de Responsabilidad Civil (RC) mira hacia afuera. Su propósito es amparar al desarrollador, promotor y contratistas por la responsabilidad civil en la que incurran debido a daños materiales, lesiones personales o muerte causados a terceros durante la ejecución del proyecto.
En el complejo mundo de la construcción, los terceros incluyen desde transeúntes y edificios vecinos hasta la infraestructura pública. Un ejemplo frecuente es el daño a construcciones vecinas: grietas en muros, hundimientos diferenciales o infiltraciones causadas por excavaciones, voladuras o vibraciones de maquinaria. Las coberturas más críticas de la póliza RC incluyen:
- Daños a propiedades adyacentes: Protege frente a daños por vibraciones, eliminación o debilitamiento de elementos portantes de inmuebles vecinos (razón por la cual las actas de vecindad previas son un requisito indispensable).
- Cables y tuberías subterráneas: Cobertura vital ante la rotura accidental de redes de servicios públicos durante excavaciones.
- Responsabilidad Civil Cruzada: Una cláusula fundamental que ampara los daños que los diferentes contratistas y subcontratistas se causen entre sí dentro de la misma obra.
- Protección extendida: Incluye gastos de defensa en procesos civiles y penales, así como responsabilidad civil patronal (del empleador).
En esencia, la RC protege el patrimonio de la empresa constructora frente a demandas, procesos legales y reclamaciones económicas.
Un equipo indivisible
Un proyecto sin póliza TRC pone en riesgo el capital de los inversionistas y la finalización de la obra. un proyecto sin póliza RC expone a la compañía a demandas millonarias que pueden comprometer su viabilidad corporativa. Son pólizas estrictamente complementarias, garantizar ambas coberturas es el primer paso para construir con verdadera tranquilidad.
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